Una junta pequeña. Un cambio enorme.

La mayoría mira las baldosas, el suelo o la encimera. Mi ojo se va a la unión. La línea bajo el rodapié. El rincón de la ducha. El punto donde coinciden dos materiales.

Ahí se ve si el trabajo está cuidado.

El sellado es lo mío. Silicona, acrílico y encuentros elásticos en baños, cocinas y el resto de la casa. No me engancha solo la raya fina al final. También las decisiones de antes: el soporte, la preparación, el material adecuado y un color que deje el conjunto en paz.

Una junta bonita tiene que aguantar más que una foto. Tiene que encajar con el uso y con el movimiento de ese encuentro. Por eso aquí no enseño solo cómo aliso: también por qué elijo una cosa y no otra.

A veces el cambio es otro cartucho. A veces, limpiar de verdad. Y a veces, saber cuándo hay que resolver primero otro problema.

Silicrack es donde dejo esa manía por el detalle. Con fotos de obra, explicaciones claras y las herramientas y materiales que uso. Para quien entiende que un buen acabado mejora todo el resultado.

Sin chapuzas. Tampoco en la junta más pequeña.